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El viacrucis de la cultura soledeña en tiempos de la honestidad

el viacrucis 2

*Opinión: El viacrucis de la cultura soledeña en tiempos de la honestidad.

Desafortunadamente el único Cristo, en este viacrucis, es la cultura de Soledad y no podemos esperar que el secretario de cultura sea el Simón Cirineo que le ayude a cargar su cruz, camino al Gólgota, porque cuando dice que tiene las manos amarradas, nos recuerda a Poncio Pilatos, e igual que él, se quiere lavar las manos que dice tener atadas, discurso que nadie le cree porque, además, la gente piensa que también las tiene untadas.  

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Por Fernando Castañeda García

e capitularn nombre de la ‘honestidad’ se ha montado un nuevo imperio de la corrupción, esta vez familiar, que dispone del presupuesto de Soledad desde la sala de su casa. Una familia que no es de aquí, no vive aquí y tampoco tributa aquí, hoy hace y deshace con el presupuesto, como si lo hubiese heredado.

La figura del operador es un invento más de la corrupción en el país que, Soledad, se estrenó a partir de 2016 con la administración de la honestidad, dándole vía libre a la desinstitucionalización, en el sentido que ha desnaturalizado y privatizado la institucionalidad, como viene sucediendo en la secretaría de cultura, con la anuencia, lamentablemente, del secretario quien sigue diciendo que tiene las manos amarradas, en ese carnaval de la corrupción, donde, al parecer, él, hoy, baila al son de la música que ésta le toca.

Para muestra un  botón: la Secretaría de Cultura, donde el secretario parece una figura decorativa que no direcciona y tampoco decide nada, porque es el 'operador' quien decide cuales actividades se pueden realizar, y cual proyecto se ejecuta. Muy lejos quedó el discurso del sentido de pertenencia que pregonaba detrás de un micrófono, igualmente, la posición crítica que asumía cuando se refería a la corrupción.

Desafortunadamente el único Cristo, en este viacrucis, es la cultura de Soledad y no podemos esperar que el secretario de cultura sea el Simón Cirineo que le ayude a cargar su cruz, camino al Gólgota, porque cuando dice que tiene las manos amarradas, nos recuerda a Poncio Pilatos, e igual que él, se quiere lavar las manos que dice tener atadas, discurso que nadie le cree porque, además, la gente piensa que también las tiene untadas.   

De desacierto en desacierto

Como estamos en tiempos de cuaresma, palabra que proviene del latín tardío ‘quadragésima dies’ o día cuadragésimo, que para los católicos es un período de 46 días, dedicados a la penitencia, se me ocurre apropiado el sustantivo viacrucis para referirme al camino hacía el calvario por donde están llevando a la cultura de Soledad, en esta honesta administración, con el parapeto de la figura del ‘operador’, para manejar, a su antojo, los recursos que la Nación destina para el fortalecimiento de la identidad cultural del municipio.

"Desde su posesión en calidad de secretario de cultura, el periodista Geovanni Montero M.,  comenzó con el pie izquierdo, al estampar su firma, como interventor, en un contrato por 1.100 millones de pesos, con un operador que manejó dichos recursos para las actividades del carnaval 2016".

Desde su posesión en calidad de secretario de cultura, el periodista Geovanni Montero M.,  comenzó con el pie izquierdo, al estampar su firma, como interventor, en un contrato por 1.100 millones de pesos, con un operador que manejó dichos recursos para las actividades del carnaval del mencionado año, por lo que uno se pregunta, en su ignorancia, por qué el secretario de cultura estampó su rúbrica en un contrato si las funciones de un secretario, no   son, precisamente, las de hacer interventoría.

Luego, sin escuchar consejos, dados por sus amigos, se hizo rodear de unos pseudos trabajadores y gestores culturales que se han valido de prácticas perversas, malsanas, y quienes siempre esperaban que los antiguos directores del desaparecido I.M.C.S, cometieran ilícitos para caerles, chantajearlos y sacar provecho.

Estas personas, que nada le aportan al desarrollo cultural de Soledad, lo endiosaron porque tenían su plan concebido: formar parte del Consejo Municipal de Cultura y hasta del Consejo del Museo Bolivariano, presentando certificaciones de entidades que no están constituidas legalmente, como sucedió con la fantasma Casa de la cultura ‘Institucional’, que nunca se materializó, de conformidad con lo establecido en el  artículo 5° del Acuerdo Municipal 011 de 1987, donde le certificaron a que la señora María Ensuncho B., era la representante ante el Consejo del Museo Bolivariano.

Sin embargo, muy a pesar que el doctor Álvaro Sequeda Ferrer, Presidente de la Corporación Cultural Casa de la Cultura ‘Pacho Galán’, denunció ante esa Secretaría, que la Personería Jurídica 326 de 1982, corresponde a la mencionada corporación, y solicitó que investigara   ante la Secretaría del Interior, la veracidad de la Personería Jurídica No. 326 de 1982, porque lo habían asaltado en su buena fe, y estas personas estaban cometiendo el delito de falsedad en documento público y\o privado.

Sin embargo, el amigo Geovanny Montero, en su calidad de secretario de cultura, hizo caso omiso. Posiblemente, incurriendo en prevaricato.

Lo paradójico de este embrollo es que esas mismas personas, quienes pretendían cerrarle el camino a una corporación cultural, legal, como lo es la Corporación Cultural Casa de la Cultura ‘Pacho’ Galán, al no conseguir sus propósitos, hoy se han declarado enemigos confesos -públicamente- del secretario de cultura Geovanny Montero Mercado. Sabrá Dios por qué motivos.

La inconformidad del sector cultural

 La inconformidad del sector cultural  no sólo se manifiesta en todos los rincones del municipio,  artistas, trabajadores y gestores culturales, serios y comprometidos con la cultura e identidad cultural de Soledad, le están pidiendo la renuncia porque no ha hecho honor a tan alto grado de responsabilidad, al suponerse que el periodista Geovanny Montero, era idóneo, con  criterio y personalidad para dirigir y organizar el quehacer cultural de este municipio, porque su discurso frente a los micrófonos hacía creer que estaba preparado, no sólo para generar cambios en lo concerniente al desarrollo del municipio, y creían que no se prestaría para macabros planes como los que se maquinan, desde Barranquilla, con el propósito de apropiarse de los recursos destinados para cultura. También se equivocaron.

Cuando se dio a conocer el nombre de Geovanny Montero M., como Secretario de Cultura, sus amigos recibimos con beneplácito la noticia, y hasta llegamos a pensar que con él, al frente de esa secretaría, se le daría inicio a la apertura del camino que permitiese fortalecer la identidad cultural y generar sentido de pertenencia, pero nos equivocamos.

Hoy deploramos la situación caótica por la que atraviesa esta secretaría y, en especial, la cultura de Soledad.

La cura resultó  peor que la enfermedad, duele decirlo.

Mejor renuncie, amigo Geovanny.