• This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
  • 57 5 3751932
 

Fabián Osorio, ¡Ahora te espera el cielo!

fabian 123

*Crónica: Fabián Osorio Rudas, el hombre que volvió del infierno y que ahora le espera el cielo.

Fabián Osorio Rudas, camarógrafo y fotógrafo, autor del libro “Ya estuve en el infierno”, dejó este mundo y un gran testimonio de vida.

fabian 125

Por: Manglio Bovea Orozco

e capitularn vísperas de las fiestas de María Inmaculada Concepción, el 6 de diciembre de 1963, nació en Barranquilla Fabián Alberto Osorio Rudas, hermano del reconocido periodista, Adolfo Osorio Rudas, con quien compartió desde su infancia, los momentos difíciles, duros e inolvidables que fortalecieron una hermandad, que tuvo su punto equidistante, desde que Fabián de tan solo nueve años de edad, comenzó a consumir drogas, consecuencia que lo mantuvo sumergido durante 22 años en un abismo que lo llevó a protagonizar una historia que finalmente le diese nombre al libro de su autoría: “Ya estuve en el infierno”.

Cuando Fabián estuvo en el abismo de las drogas, durante más de dos décadas, llenó de gran dolor y sufrimiento a todos sus seres queridos, quienes se mantuvieron impávidos e impotentes ante la difícil situación que lo fue llevando cada día  a tocar fondo y acabando con su condición humana, sumergiéndolo en un infinito estado de indigencia, donde su principal hábitat, era la calle. Dormía en cualquier solar, debajo de un puente o simplemente donde se lo tropezara la noche.

Pero la vida le tenía una segunda oportunidad, fue como resurgir de las cenizas y con la ayuda de la familia y de su hermano Adolfo, fueron buscando soluciones, mediante una intensa rehabilitación y la fe en Dios, Fabián lograba poco a poco lo que parecía imposible, salir del hueco que lo estaba condenando a la muerte en vida y sepultando sus sueños entre los escombros de la desesperanza.  Pocos daban un peso por su cura.

El regreso...

Con el pasar de los años y una asombrosa recuperación, Fabián volvió a su condición física y mental y a base de fuerza, superación y coraje, salió del abismo, lograba lo que parecía imposible y ante la mirada incrédula de todos, ya era otra persona. Fue entonces, cuando su testimonio de vida, se convirtió en motivo de inspiración para todos aquellos, que en similares circunstancias, también habían padecido su propia temporada en el infierno.

La Fundación Prevenir

Con el pasar de los años, creó su fundación de nombre Prevenir, que se dedicaba a llevar un mensaje de rehabilitación hacia los adictos a las drogas. A pesar de su dislexia, escribió el libro “Ya Estuve en el Infierno”, testimonio de lo que había vivido siendo un drogadicto y la superación que alcanzó para tener una segunda oportunidad. Desde que comenzó su rehabilitación, jamás volvió a consumir drogas.

Con Joe Arroyo

Se dedicó  a la camarografía  y a la fotografía, oficio que tuvo como principal tutor y guía a su hermano periodista, Adolfo Osorio, desempeñándose durante más de veinte años en este ejercicio. La cercanía a los medios de comunicación, abrió la ventana para expandir su historia, trasladando su experiencia, a planteles educativos, con charlas y talleres a los jóvenes estudiantes.

Tuve la oportunidad de conocerlo en el año de 1998, cuando coincidimos en programas de televisión local, mantuvimos una amistad que durante muchos años, se fue cimentando y conocí al gran ser humano, quien siempre tuvo una sonrisa y una manera optimista de ver las cosas, bajo la óptica de aquel que nunca ha padecido ninguna dificultad en su vida, pero que por el contrario, halló la fórmula, para salir de las fuertes garras del infierno.

Hoy que tu nombre ha dejado de ser terrenal, para acogerse ante la presencia de Dios, en un sitio y un mundo que se me antoja mejor, que en el que vivimos, dejándonos como mensaje que “no importa cuántas veces caigas, si no cómo te levantas, como todo un guerrero de la vida”. Finalmente, no fueron las drogas, fueron otras circunstancias por las cuales acudiste al llamado del señor.

Fabián, amigo, no es una despedida, es el hasta luego que se desborda en el deseo, de algún día volver a verte, gracias por todo y seguro, ¡Ahora te espera el cielo!

fabian 126