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Demanda Alimentaria: Todo lo que usted debe saber

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*Alimentos: no son  mitad y mitad: Todo lo que usted debe saber sobre una demanda alimentaria.

El Código Civil Colombiano en su artículo 419 señala que los alimentos se tazan en “consideración a las facultades del deudor y sus circunstancias domesticas”  confirmando  el criterio antes expuesto, que la cuota depende de los ingresos del alimentante y sus obligaciones alimentarias a cargo.

Por Cecilia De Alba Narváez (*)

C
omo piensan muchos de los usuarios que se presentan en los despachos a conciliar  o demandar alimentos, con la falsa expectativa  de pretender que el funcionario conciliador o Juez  se obligue a fijar la cuota alimentaria de los hijos en cincuenta por ciento para cada padre o madre. Es decir mitad y mitad cada uno.

Los Alimentos legalmente  comprenden todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido, asistencia médica, recreación, educación o instrucción y, en general, todo lo que es necesario para el desarrollo integral de los niños, las niñas y los adolescentes.

La cuota dependerá del nivel de ingresos de cada padre o madre

Estos alimentos pueden ser tazados por el funcionario conciliador o por el juez de conocimiento, cuando no hay acuerdos entre los  padres o adultos responsables de la custodia y cuidados del alimentado,  en la forma que señala el artículo 130 de la Ley 1098 de 2006:  Cuando el obligado a suministrar alimentos fuere asalariado, se fijará, hasta el cincuenta por ciento (50%) de lo que legalmente compone el salario mensual del demandado, y hasta el mismo porcentaje de sus prestaciones sociales, luego de restar el aporte  de salud y pensión. Es decir, sólo hasta la mitad de los ingresos mensuales del alimentante se puede obligar a suministrar, lo que indica que la cuota dependerá del nivel de ingresos de cada padre o madre. Aunque esto no prohíbe que el alimentante solidariamente se comprometa con una cuota más alta que este porcentaje, pero esto dependerá de la voluntad del obligado.

El Código Civil Colombiano en su artículo 419 señala que los alimentos se tazan en “consideración a las facultades del deudor y sus circunstancias domesticas”  confirmando  el criterio antes expuesto, que la cuota depende de los ingresos del alimentante y sus obligaciones alimentarias a cargo.

¿Y si no hay prueba de solvencia económica?

peelando-plataEn los casos en que  no se tenga la prueba sobre la solvencia económica del alimentante, se  podrá establecer  la cuota, tomando en cuenta su patrimonio, posición social, costumbres y en general todos los antecedentes y circunstancias que sirvan para evaluar su capacidad económica. No es lo mismo establecer una cuota a niños y niñas de padres de un nivel o estrato 1 y 2 a unos del estrato 5 y 6. De hecho las circunstancias socioeconómicas serán muy diferentes acordes con el nivel sociocultural y económico en que se desenvuelva la vida del alimentado y sus alimentantes, siempre y cuando se tenga un mínimo de prueba patrimonial del convocado o demandado. 

Señala la Ley, que en todo caso siempre se presumirá que el alimentado devenga el salario mínimo legal vigente (smlv). Es decir que aun cuando no tenga un ingreso demostrable, siempre hay que establecer la cuota partiendo del salario mínimo,  así sea que el alimentante no trabaje, se debe fijar, porque el derecho de alimentos del niño o niña es fundamental y  prima el interés superior de este y el funcionario garante debe obligatoriamente restablecer el derecho de alimentos vulnerado. 

La presunción del salario mínimo

Sobre la legalidad de la presunción del salario mínimo señala la Corte Constitucional en sentencia C-055-10: “Una presunción que protege a la parte más débil de la relación procesal - el menor…. Además, desde la perspectiva material o sustantiva, “la presunción estudiada se orienta a hacer efectiva la ineludible responsabilidad constitucional que tienen los padres respecto de los hijos, especialmente, en cuanto respecta a la obligación de cuidarlos, sostenerlos y educarlos mientras sean menores o impedidos”. 

El tope máximo

En materia de fijación de alimentos lo importante es tener claro que el tope máximo establecido para las obligaciones alimentarias es hasta la mitad del salario del trabajador,  lo que significa que este porcentaje se debe dividir en el número de hijos u obligaciones alimentarias a su cargo. La otra mitad es para otras obligaciones y otros gastos personales del trabajador.

Así que no es cierto que la madre y el padre se deben obligatoriamente dividir en mitad y mitad los gastos de los hijos, porque esta obligación depende del ingreso y de las responsabilidades alimentarias de cada uno. Esta responsabilidad si es de ambos, pero dependerá de la capacidad económica de cada uno o una.

¿Si no hay salario?

Y cuando el alimentante no  cuenta con un salario, ni prestaciones que se puedan embargar, pero se demuestre que tiene  derecho de dominio sobre bienes muebles o inmuebles, o la titularidad sobre bienes o derechos patrimoniales de cualquier otra naturaleza, se podrá decretar medidas cautelares sobre ellos, en cantidad suficiente para garantizar el pago de la obligación y hasta el cincuenta por ciento (50%) de los frutos que produzcan.  Pero no se embargan, ni secuestran los útiles e implementos de trabajo del alimentante.

Si es el  caso, cuando el padre o madre se sustrae a su cumplimiento o carezca de medios para hacerlo y los abuelos si tengan ingresos o patrimonio fijo se pueden llamar a   cumplir la obligación con los nietos.

Casos diversos, misma obligación

Los alimentos también se pueden tazar a favor del hijo por nacer de la mujer grávida, con  respecto del padre legítimo o del extramatrimonial que haya reconocido la paternidad, a favor de hijos adultos que estudien y no trabajen, de los conyugues y compañeros o compañeras permanente que no laboren, a favor de padres y de adultos con discapacidad física o mental.  Igualmente a falta de padres y abuelos, los hermanos mayores también deben alimentos, y a falta de hijos, los nietos con sus abuelos.

Estas cuotas pactadas pueden ser modificadas mediante acuerdo privado, conciliación o por fallo de un Juez; si  disminuye o aumentan los ingresos del alimentante o si tiene nuevas obligaciones alimentarias.   

Solamente los conciliadores pueden fijar provisionalmente cuotas alimentarias a favor de niños, niñas y adolescentes; para alimentos de adultos no, esas le corresponden fijarlas al Juez.

(*) Comisaria de Familia.

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